Carabaña (Madrid) – Parque de la Estación – 18.07.09
La séptima edición de este modesto pero siempre interesante festival, por el cartel que suele ofrecer año tras año, logró celebrarse tras una jornada de locos en la que hubo que echar ganas, imaginación y profesionalidad porque el equipo de sonido que llegó al recinto estaba hecho una
mierda y ni los mismos responsables sabían cómo comerle tiempo al tiempo y que todo fuera sobre ruedas. Sólo el buen hacer, las ganas y las ideas de un genio como Roberto (el técnico de Hamlet) más la ayuda del que, en principio, sólo tenía que currar como jefe de escenario (Suso) salvaron la papeleta y el Carabaña Rock se llevó a cabo. Eso sí, arrancó con retraso y hubo que cambiar de orden las actuaciones.
De este modo, abrió el festival Jorge Salán y su banda presentando su último disco Subsuelo –una delicia-. Su técnica y la de los suyos (excelente Fernando Mainer, por ejemplo, al bajo) volvió a hacer acto de presencia sobre unas tablas. Estuvieron arropados por un muy numeroso y fiel público.
Web Ones fueron los siguientes y dieron un gran concierto con temas de su EP Negocio mortal más todas las novedades que ofrecerán en su primer LP que saldrá en unos pocos meses. El hecho de tocarles actuar entre Salán y Hamlet hizo que sus ojos disfrutaran de una importante marea de cabezas, mientras los oídos de éstas se sentían acariciadas por el buen Hard Rock en castellano que practican.
El plato fuerte, Hamlet, no debía actuar mucho más tarde de la una, así que, con su fuerza habitual, los madrileños fueron desgranando temas de su nuevo disco La puta y el diablo. Como de costumbre, lo dieron todo sobre el escenario, lo físico se casa con lo técnico, tanto que Molly casi cae de bruces por culpa de un tropezón, ¡eso es darlo todo! No faltaron clásicos como ‘Odio’, ‘Irracional’ o ‘J.F’.
Como cotilleos, sepan ustedes que hubo que cuidar tanto o más a la famosa televisiva Pilar Rubio, para que no fuese avasallada, que a los integrantes de la banda, y que éste fue el primer concierto que el hijo de Luis Tárraga (guitarrista) presenciaba con apenas dos añitos.
El público del Rock me sigue decepcionando. Cuando acabaron los nombres más conocidos de la noche, hubo desbandada general porque, supongo, tiene que ser más interesante ir a un pub a escuchar discos que disfrutar de música en directo. Allá ellos. Se perdieron una gran actuación de Sibila, que nos presentaba temas impresionantes de su tercer disco (Fe, acero y corazón) como ‘Entre las blusas’ o ‘Dónde está Dios’ junto a otros con más tiempo que ya han calado mucho entre sus seguidores como ‘Pagarás’.
Y si los músicos de Sibila demostraron tener huevos (incluida la cantante Begoña) tocando a horas tan tardías y con menos público que los precedentes, ¡qué os voy a contar del grupo Ciencia Urbana! Enhorabuena a estos hombres por demostrar profesionalidad en su más alto rango y dejarse la piel cerrando el festi con su Rock clásico. Desde Los+Mejores os deseamos la mejor de las suertes y gracias por vuestra simpatía y buen rollo.
Ruego ahora disculpas a nuestros lectores por no haber escrito una profusa y profunda crítica de lo sucedido. No es un secreto para quien me conoce algo que estoy muy ligado a este festival y que, desde sus comienzos, echo una mano a la organización para conseguirle el “más barato y mejor cartel”. Hasta ahí mi trabajo. Luego, el día de celebración, es obvio que no paro y procuro que los músicos, técnicos, etc. estén lo más a gusto posible y pongo a mi disposición la poca o mucha experiencia que he recabado en mi trayectoria. De ahí que no esté atento a lo que siempre sucede sobre el escenario, y mira que me jode. Pero ni el festival lo organiza servidor ni estoy a los mandos de la maquinaria. Hago lo que puedo y sé que el pueblo de Carabaña me quiere (un poquito) por ello. ¡Ah, sí, también lo suelo presentar!... y en este lugar no cobro por ello.
Viene esto porque alguien me ha dicho que existe una publicación en la zona del sureste de Madrid, pergeñada en Morata de Tajuña y que se ocupa de todo lo que sucede por esta bella comarca madrileña, llamada La voz del Tajuña y que debería echarle un vistazo. Lo he tenido que hacer a través de la red y me he encontrado con una crónica del VII Carabaña Rock bastante fiel con lo sucedido escrita por Javier Herreros (enhorabuena por tu trabajo), pero con otro artículo que firma un señor llamado Juan I. García al que no tengo el placer de conocer, como tampoco su bagaje profesional en esto del periodismo, y al que voy a dar el gustazo de hacerle famosillo por este mes. Por qué código deontológico se basa este compañero de pluma es un misterio pues comienza con un titular que falsea la verdad (“La mala suerte persigue al Carabaña Rock”) sin recordar aquello de que hay que diferenciar entre información y opinión. ¿Cómo escribe, tal cual, “una supuesta avería en la P.A.”? El problema estaba a la vista de todo el que no la tuviese borrosa por los efectos del alcohol. Como también es falsa la afirmación de que el grupo Deidre se negó a tocar en esos momentos, disgustado por la hora de su actuación. Esta banda comunicó que no aparecería por Carabaña varios días antes. Su opinión –y esta sí la respeto- es que “esta edición sufrió un desastre organizativo” y la achaca a “ciertas personas que van de mega estrellas de la prensa especializada del rock”. ¿Me conoce usted?, ¿sabía usted cuáles eran mis facultades y deberes en el festival cuando escribió su artículo y antes de leer este? Para acabar desinformando, nuestro amigo Juan I. (¿no le gusta su segundo nombre o es “primero” de Tajuña?) habla de llenos históricos en las tres primeras ediciones de este festival y que ahora padece un decaimiento fuera de lo común. Pues nada, pregunte usted a Hamlet, Lujuria, Sínkope, Coz, Barón Rojo, Saratoga, etc. si se fueron descontentos con el público que congregaron en su momento. Remata su texto con un refrán que (me parece) también descalifica al que va a firmar en un par de líneas -porque esto me cansa- recordándonos aquello que nos enseñaron en la escuela sobre que quien con dichos populares se expresa, poco manejo de la lengua denota.
Jon Marin
Kontra Golpe es una banda con sólo unos meses de recorrido que le echó ganas sobre las siete de la tarde, con mucho calor en la capital todavía, y lo dio todo con un repertorio plagado de versiones. Suponemos que todavía no tienen mucho material propio y nos recordaron a Rosendo (‘Agradecido’), Barricada (‘No hay tregua’), Extremoduro (‘Ama, ama y ensancha el alma’)… Otras influencias que mostraron son las de La Polla, Los Suaves, Platero y Tú…
Bahía Cochinos es un grupo que lleva ya tiempo rodándose por los escenarios pero que no ha estrenado su CD de debut (Infinito) hasta hace medio año aproximadamente. Suenan muy limpios, es Rock, pero al recargar poco el sonido con sus instrumentos, manda la voz y en ocasiones puedes creer estar escuchando a una formación de Pop. Variados, alternativos, funkys a ratos… también hicieron lo posible por levantar al escaso público.
RIP KC son de sobra conocidos en El Foro ya que llevan trabajando desde mediados de los noventa y tienen cuatro trabajos en el mercado. Es una banda con cierto tirón, pero, nada, salieron a escena cuando ya anochecía y la gente que seguía sin llenar el recinto. Su mezcla de sonidos rockeros clásicos, psicodélicos sobre todo, Stoner, Funk, algo de Jazz… (¡es que estos tíos tocan todos los palos!) quizá no fuera lo más adecuado para la hora central del festival salvo que te conozcas bien su estilo o seas un erudito.
¡Y qué vamos a decir de los aragoneses Tako! Años y años en la brecha y este 2009 con su decimocuarto disco bajo el brazo (Takorce, grabado en directo). Cuando comenzaron su concierto por fin vimos algo de ambiente ante la carpa del auditorio pero mucho menos de lo esperado. Parece mentira, han llenado salas en Madrid teniendo que pasar la gente por taquilla y esta noche, que no costaba dinero verlos y que además presentaban dicho lanzamiento, ¿dónde estaban sus seguidores? Pero los que allí se acercaron se lo pasaron bien con un show estudiado, sobrio y a la vez divertido, plagado de las canciones de toda su vida como ‘Sangre y sal’, ´Seda negra’, etc., y que puedes encontrar en el CD en vivo mencionado.
(P.D.: El jefe, desde la “organizaJon”, me obliga a enviar saludos desde aquí a todos los componentes del grupo de Ejea, especialmente al de la toalla, y al resto del equipo que viajó con ellos.)
Para conmemorar tan magna efeméride, allí que nos fuimos al recinto ferial La Peraleda de la ciudad imperial. Ya sentenció hace dos décadas José Carlos Molina que éramos un “Imperio de Paletos” (la afirmación es válida para el arte y la cultura en general, habida cuenta el país tan cultivado en el que nos hallamos), bien es verdad que unos sectores culturales sobreviven mejor que otros en este mundo a la deriva, en esta magnífica decadencia del mundo occidental con su brillo tecnológico y sus fanfarrias en tecnicolor digital. Comento esto a cuenta del pobrísimo aforo que registró el evento, pues en un recinto que puede albergar más de cinco mil personas, apenas unos cientos fieles incondicionales (nunca mejor dicho) nos dimos allí cita para contemplar un cartel que valía la pena con creces. Qué lejos estamos del milagro cultural, de aquello que cantaba Ñu: “Ya sólo escuchamos música clásica y exportamos Rock’n’Roll…”
El festín empezó a la hora de la sobremesa con la banda invitada Korumbà, mucha caña euskaldún, Thrash-Metal para calentar un evento que ya bramaba fuego, dada la temperatura ambiental.
Tras ellos hicieron su aparición los burgaleses Pussy & Money (gracioso el nombre que han elegido para homenajear a los Mötley Crüe: “Coñito y Dinero”, sin complejos, vamos) facturando un set muy elaborado donde apenas faltaron clásicos de la banda angelina, si bien la imagen del grupo castellano en nada se parecía al look pinturero y glamuroso de los Vince Neil, Niki Sixx y compañía…, kukis aparte.
A media tarde, con un calor infernal en la carpa, se deslizaron los holandeses Moore Black, realizando un recorrido apócrifo sobre el genial guitarrista irlandés. Ya de entrada, faltaban los teclados y el guitarra rítmico, labores que realizaba en la banda de Gary Moore el sin par Neil Carter. Combinando churras y merinas, regalaron un set con muchas canciones semidesconocidas, amén de las incursiones en Thin Lizzy (de agradecer) o en el Moore blusero, ‘Walking by myself’, que no pegaban demasiado con el espíritu del evento, ya que se trataba de recordar el Monsters of Rock del 84, no hacer un repertorio a tontas y a locas, hurtándonos además clásicos imprescindibles como ‘Victims of the future’, ‘End of the world’, ‘Empty rooms’, ‘Murder in the skies’, ‘Out in the fields’, ‘I can’t wait until tomorrow’, ‘Nuclear attack’,’All I want’, ‘Hold on to love’, etc. aunque sí debemos agradecer que se acordaran de las versiones que realizaba el propio Gary Moore por aquella época, en homenaje a los grupos con los que creció musicalmente, esto es, ‘Wishing well’ de Free, ‘Shape of things to come’ de los Esaybeats…
Los que estuvieron soberbios fueron sus compatriotas holandeses Meanstreak emulando a los Y&T, y los barceloneses On the Rhoads haciendo lo propio con el lunático Ozzy Osbourne, luciendo un vestuario muy propio para la ocasión y recursos escenográficos para quitarse el sombrero. Qué gusto nos dio escuchar canciones como ‘Open fire’, ‘Black tiger’, ‘Midnight in Tokio’, ‘I believe in you’, amén del himno ‘Forever’, trazados con pulso magistral, del mismo modo que Iban Arrieta (voz), Sergio Esteras (guitarra), Abdón Pena (teclados), Óscar Rivas (bajo) y Jordi Esteve (batería) se batieron el cobre con las impagables tonadas del “Príncipe de las tinieblas”, maravillosas versiones, muy niqueladas, a destacar las magníficas ‘Rock’n’Roll rebel’, ‘Bark at the moon’, ‘I don’t know’, ‘Crazy train’, ‘Mr. Crownley’, ‘Revelation’… con los acordes de guitarra muy bien aprendidos y un colchón de teclados que encendía nuestras neuronas, amén de la encomiable labor de Iban que se metamorfosea como nadie en el “loco” cantante de Birmingham.
Entrada la noche, los italianos Atomic Jump la emprendieron en recuerdo de Van Halen, realizando un set demasiado redundante donde hubo espacio para los grandes clásicos ‘Panama’, ‘Jump’, ‘Aint’ talkin about love’, ‘Pretty woman’, ‘You really got me’, ‘Runnin with the devil’… y también para temas algo menos brillantes de la banda (quizás fuera su interpretación): ‘Atomic punk’, ‘Ice cream man’, ‘On fire’, ‘Romeo delight’, que junto a los largos y tediosos solos alargaron en exceso un show que nos pareció eterno.
Quizás fueran las ganas de degustar el plato fuerte de la noche, UDO Dirkschneider, al interpretar con una fuerza encomiable y un rabia magistral las aceradas canciones de Accept, desde ‘Princess of the dawn’ a ‘Balls to the wall’, pasando por ‘Metal heart’, ‘Restless and wild’, ‘Fast as a shark’, ‘Midnight mover’, ‘Burning’… Todo fue pura delicia para nuestros tímpanos, una auténtica apisonadora de Rock’n’Roll cabalgando desenfrenada y llevando el compás como una locomotora a pleno vapor.
Alucinados y exhaustos ante tamaña demostración de poderío musical, ya sólo nos quedaba el fin de fiesta con la Bon Scott Band y sus acrisoladas versiones de AC/DC. Con tonadas como ‘Rock’n’roll damnation’, ‘Hell is a bad place to be’, ‘Girls got rhythm’, ‘You shook me all night long’, ‘Hell bells’, ‘Back in black’, ‘TNT’, ‘Let there be rock’, ‘Dirty deeds done dirt cheap’… no hay cansancio que valga, pura dinamita y broche de oro para un festival con muy buena organización que mereció más público del que finalmente acudió a recordar una efeméride tan grande como el Monsters of Rock de 1984.