Festival CULEBRA ROCK


Festival CULEBRA ROCK: Chino Banzai + Cuatro Gatos + Asfálticca + Quijotes Eléctricos + V de Barón
Fuenlabrada (Madrid) – El Grito - 06.11.10

Asistimos al primer festival Culebra Rock que, sin duda, no será el último. Tocaban las 8 de la tarde en el campanario del pueblo cuando salían al escenario los enérgicos V de Barón, haciendo un repaso más contundente de los temas de los míticos Barón Rojo. Cayeron entre otros temas como ‘Resistiré’ o ‘Larga vida al Rock & Roll’. Sorprendieron a los presentes contando con la colaboración al saxo de Paco Villarejo en un tema tan clásico como coreado: ‘Son como hormigas’. Gran trabajo de Isaac a las voces y enhorabuena a nuestro querido Chechu por liderar tan atrevido proyecto.
Rozaban las 20:40 h. cuando hacía su aparición sobre las tablas Quijotes Eléctricos, banda que tributa en todo su esplendor al Metal nacional de los años ochenta. Pasaron por sus manos temas tan variados como ‘Bienvenidos’ de Miguel Ríos o ‘Corre corre’ de Leño. Destacamos en este punto la sorprendente guitarra de Johnny, que sonó como un auténtico teclado en el tema de Asfalto ‘Más que una intención’. Gran interpretación de estos chicos que seguro darán mucho que hablar.
Tocaba el turno de ver a la banda del responsable de tan variada noche. Asfálticca comienza a descargar su potente sonido sobre las 21:30 h. Toques duros y contundentes para temas tan míticos como ‘Días de escuela’ o ‘Capitán Trueno’, en la que invitaron a compartir escenario al vocalista de Arion, Alejandro Sánchez. Destacar la “huida del escenario” de José Antonio Álvarez, que fue inmediatamente perseguido por Javier Canseco para incitar al público a cantar el estribillo de tan famosa canción. Agradecer a estos chicos el haber modernizado con su sello tan apreciadas composiciones.
Cuatro Gatos era el siguiente grupo en descargar su personal manera de entender el Rock. Los chicos de Juanmi desgranaron temas de todas sus etapas musicales y, como novedad, nos deleitaron con el tema de su ultimísimo disco ‘Me arriesgaré’. Gran dúo vocal y como siempre impecable actuación de “El Niño” que demostró una vez más su carisma y sus enormes tablas en el escenario. Curioso momento el de ‘Más allá de la realidad’, en el que pudimos ver al ex bajista de la banda, Javier Canseco, de nuevo acompañando a la formación; momento fugaz pero entrañable para todos los seguidores de los Gatos.
Llegaba la noche a su fin pero no sin antes volver a ver a uno de los cantantes más potentes de los años ochenta: Chino, que volvía a sus orígenes en Banzai. No podíamos despedir el concierto sin escuchar temas como ‘Voy a tu ciudad’, ‘Chico’ o ‘Banzai’ que nos remontaron algunas décadas más atrás, pero mirando al escenario teníamos la sensación de que el tiempo no había pasado. Una suerte y un honor que bandas de este calibre vuelvan de nuevo al panorama actual para demostrar que todavía tienen mucho que decir.
Era hora de plegar velas del primer Culebra Rock, pero nos vamos con la sensación de ver un trabajo bien hecho: puntualidad extrema, sonido nítido y eficaz, cambios sin demora que sólo nos permitían acercarnos a la barra a pedir una birra. Esperamos con ansia una segunda edición si cabe más sorprendente y “culebra”.
Carol N.

MIGUEL OÑATE + ASFÁLTICCA + Quijotes Eléctricos


MIGUEL OÑATE + ASFÁLTICCA + Quijotes Eléctricos
Madrid – Excálibur – 30.09.10

La última noche de septiembre la sala Excálibur ofreció el mejor “forfait” o “ticket” de la temporada en materia de Rock español -para mí, mucho más interesante que el sempiterno cartel de “sota, caballo y rey” con el que esa misma tarde empezaba el Getafe en Vivo en el secarral del Cerro de los Ángeles-. Pese a la competencia de Goliath, David congregó a un buen número de aficionados a la médula espinal del Rock español de los setenta y ochenta. Vimos por allí a un Leo “Stravaganzza/ 037” de incógnito, a músicos de los setenteros Tea y a gente del foro de Asfalto.
Quijotes Eléctricos comenzó la sesión con una selección de temas eternos de Barón Rojo, Topo, Ñu y Leño. La elección de los himnos fue perfecta, cual cinta de grandes éxitos de las que antaño nos poníamos en el coche. Resultó un complemento perfecto para redondear el resto de la noche, dedicada íntegramente al legado de Asfalto y la voz del que ha sido su mejor cantante, por mucho que le joda a Julio Castejón.
Asfálticca rizan el rizo de los grupos tributo con su “jevilización” de Asfalto -en afortunada expresión de Jon Marin, presentador del evento-. Haciendo honor a su nombre, el quinteto salpica su interpretación del repertorio de los maestros madrileños con algunos detalles de sus homólogos de Los Ángeles. Curiosísimo resultado, y más curioso aún cuando sobre el escenario vemos a un cantante que físicamente tiene un aire al mismísimo Oñate. Esa noche José A. Álvarez cojeaba visiblemente e hizo un esfuerzo que hay que destacar, tras haber sufrido un accidente días antes. A su derecha, uno que para nada parecía lesionado era Javier Canseco, antiguo bajista de Cuatro Gatos, inquieto como pocos y disfrutando a muerte cual Guny/ Burton-Newsted-Trujillo. Quizás en un guiño al anfitrión de la velada, Asfálttica optaron por una “sinfonola” que incluyó los títulos obligados (no hace falta citarlos, ¿verdad?) y algunas deliciosas sorpresas de la etapa Sniff, como ‘Bufalo Vil’, ‘Desaparecido’, ‘El hijo de Lindberg’ o ‘Es nuestro momento’.  
Miguel Oñate, más conocido por “el hombre del chaleco que nunca envejece” ofreció un concierto redondo. Acortó un poco su set por imperativos de horario, pero sazonó la parte final de la noche con un repertorio que ya camina solo. Sus dos discos de resurrección, ‘Muy personal’ y ‘Crisis y castigo’, están arrinconando por sí mismos su teórica dependencia del glorioso pasado. Hubo coros en el ya clásico ‘El bar de Katy’ y momentos cumbres como esa versión slow con la que ha puesto al día la joya de ‘Más que una intención’. Desde los tiempos del pub Kenny Bell, nunca había visto tan suelto a Oñate. Le sienta bien el formato de banda acompañante, sin que por ello mengüe el encanto de verle agarrado a su guitarra de caja redonda. Miguel es un cantautor rockero que transmite la sinceridad y veteranía que aún tienen que trabajarse otros cachorros como Albertucho, Poncho K o Quique González. La solera es un grado, y afortunadamente en el Rock sabemos cuidarla y apreciarla. Sólo alguien con mucha barra y vida recorrida es capaz de darle sentido a temas como ‘La señorita Depresión’, ‘Esa camarera’, ‘La torre de papel’ o las más recientes ‘No puedo esperar’ y ‘La llave’. En trago largo o trago corto, en eléctrico o acústico, tómese una infusión de Miguel Oñate y olvídese ya de su sesión de yoga de los jueves.
                                                                                                                Leonardo Cebrián Sanz

La Máquina + BLACK HAT + FRAN SOLER


La Máquina + BLACK HAT + FRAN SOLER
Madrid – Excalibur -  30.10.10

¡La que nos estaba cayendo encima en la noche madrileña vallekana de este sábado!, nos hizo entrar empapados a la Excalibur para disfrutar de uno de los conciertos que más esperábamos. Allí se juntaron tres bandas que estaban dispuestas a quitarnos el frío y la humedad a golpe de Heavy-Rock. También llegaron nombres importantes del Rock español que no quisieron perderse la cita como Jorge Salán, Silver (Muro), Charly (Barbarroja), la banda Oker al completo, etc. Todo apuntaba a que la noche no defraudaría.
Empezó un magistral guitarrista como es Fran Soler, un chaval que cada vez que coge una guitarra hace proezas dignas de dioses del Metal; una técnica increíble y ante todo una transmisión de buen rollo brutal. La gente disfrutó en abundancia de los mágicos acordes de Fran y esas canciones que enganchan como su ya famosa ‘Walking between the flames’ de aquel trabajo que tiene llamado ‘Stepwise’. Hasta este momento la sala comenzó a llenarse y el aforo del concierto era alto y a gusto de cualquier artista. La gente disfrutaba y quedó claro que Fran tiene una larga carrera por delante de la cual esperamos poder seguir hablando.
Recuperándose el público de tan grato espectáculo, comenzaban los chicos de Black Hat. Estos chavales dieron un recital de lo que es realmente ser un profesional, musicalmente hablando, puesto que sufrieron algunos fallos de luz y sonido, lo que no les impidió continuar y acabar dándonos un conciertazo. Incluso cuando Fran Soler (guitarrista de Black Hat también) perdió durante un minuto todo el sonido de su guitarra, el concierto se mantenía en pie. Entre eso y el apoyo del público, vimos que ni el cansancio de la ración doble que tanto Pino (batería de Black Hat y bajista de la banda de Fran) como el propio Soler se dieron, afectó a que este concierto acabara como debía, por lo grande y con sus “mascotas” (Joe Burton y su extravagante compañero) dando la nota final, lo que hizo ver que estos chicos merecen la pena y hay que seguir apoyándolos en el camino. Black Hat: seguid así.
Empezó el tercer grupo, La Máquina, que cada día nos sorprende más dando una caña brutal. Los tres cambios de vestuario del cantante y la excepcional puesta en escena que tienen ayudaron a uno de sus mejores conciertos dados. También la suya fue una gran noche de música. Lástima que no pudieran interpretar el último tema que tenían preparado con invitado especial, Charly de Barbarroja, por problemas de tiempo.
Esperamos una próxima reunión de estas tres bandas puesto que la combinación fue brutal.
¡Salud y Rock’n’Roll!
Juan A. Feito López

DISCORDIA + Debruces + Surko


DISCORDIA + Debruces + Surko
Madrid – Gruta 77 – 05.11.10

Fiebre urbana en el Gruta: Qué mejor forma de empezar el puente de La Almudena en Madrid que acudir a un triple concierto. Los organizadores tuvieron el tino de escoltar la presentación de ‘Fiebre’, quinto disco de Discordia, con la invitación de dos bandas locales.
Pasadas las once de la noche, Surko abrió el evento y consiguió calentar el ambiente con buenas dosis de Rock Urbano. Los madrileños ofrecieron un concierto más que correcto en el que destacó una excelente base rítmica. Me sorprendió la versión de Antonio Vega ‘El sitio de mi recreo’ porque siempre es agradable escuchar variaciones de temas míticos con aportaciones personales.
Los grados subieron aún más cuando aparecieron en escena los chicos de Discordia. Y de eso se trataba porque la banda visitó Madrid con la ilusión de elevar la fiebre del público madrileño. Tras el Rock Urbano de los teloneros, los murcianos mantuvieron el tono reivindicativo, aunque dentro de unos márgenes más melódicos. Se notaba en el ambiente que era la noche de Discordia. Los cinco músicos supieron arroparse mutuamente desde su asalto al escenario. Muchos de sus temas se encuadran en la versión más melódica del Punk. Siempre se agradece el intento de dar riqueza al sonido con coros que refuercen la voz solista y, en este aspecto, Discordia derrochó entusiasmo combinando las melodías vocales con la densidad sonora y cambios de ritmo propios del sonido Punk y sus variantes.
Debruces cerró la velada a altas horas de la madrugada. Se trata de una banda recién creada formada por músicos de otros grupos madrileños (Ke+Da, Delito y Medio, Encrudo y Atake Urbano, entre otros). Encabezados escénicamente por el vocalista Óskar y el bajista Bustillo (sí, el mismo que escribe en esta revista), los madrileños combinaron la diversión con el afán reivindicativo en un concierto en el que se mezclaron gran parte de las señas de identidad que dieron fama a los clásicos del Punk y del Rock radical.
Javier del Valle

THE REBELS + WARRIOR POET

THE REBELS + WARRIOR POET
Madrid – Caracol – 29.10.10

Dice una canción popera de los ochenta: “es una noche de lluvia en Madrid, no tenemos sitio donde ir”. Pues yo sí lo tenía. Era la sala de la calle Bernardino Obregón, donde se presentaban dos de las nuevas formaciones que pueden ventilar un poco la competida agenda de bandas emergentes en la capital.
Mientras cerraba el paraguas, vi terminar la primera canción a unos tipos vestidos cuales Doctor Explosion de antaño, con calzoncillos y ocasional ropa interior en la cabeza. Eran The Rebels, unos Foo Fighters garajeros en formato de trío. Dijeron que apenas llevaban un año juntos, pero les ha cundido. Tocaron 45 minutos de saltarina diversión, con una sorprendente versión de 'Day tripper' de The Beatles para terminar de definir su rendición a un Rock and Roll eterno y febril, de los de no parar de mover la pierna. Buena empatía con el público, sin que les pusieran de los nervios algunos pasajeros problemillas con el sonido.
Lo de Warrior Poet tiene una miga muy interesante. Practican un estilo con pocas referencias en España, como es ese Hard Pop, Power Rock o Rock a la americana (y en inglés) de cristalino acabado y aplastante producción. Su sonido de FM transnacional les debería abrir las puertas de ese nicho de mercado que se resiste a escuchar algo más que Pignoise o la enésima repetición del modelo Sôber. Pueden actuar en la pija Cats o en Caracol, que en ninguna de las dos desentonan ni van a estar de más. WP acredita un repertorio muy adictivo, en el que igual suena una balada como ‘Wake up’ como ese “hit” en potencia que titula su primer disco: ‘The promise’. ¿Los Nickelback españoles? Bueno, es una forma de verlo. Se mueven en un área de trabajo bien definido por una imagen que envidiarían los escoceses Gun (a un lado) y versiones como la popular ‘Vertigo’ de U2 (en el otro extremo). Superaron unos desajustes iniciales con la batería para enfilar directos los mejores temas de su primer CD. El in crescendo fue constante para el quinteto, que parecía de lo más feliz frente a una sala llena y de lo más cómplice. Para mí, mucho mejores en directo que en disco, pese a que el trabajo del ingeniero ha logrado que suenen pulidos como pocos. El puntito de entrega y entusiasmo del directo termina por coronar su apuesta. Tocaron durante una hora justa, que se hizo corta tanto para quienes les coreaban como para los recién llegados a su música.
Durante la noche anunciaron el sorteo de una guitarra Fender para quienes se hicieran con material de su puesto de merchandise. No me tocó, pero me llevé un buen CD de música, perfecto para conducir relajado por una autopista del Medio Oeste... o por la M-40 sin ir más lejos.
Leonardo Cebrián Sanz

 
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