INNTRANCE

Madrid – Ritmo & Compás – 02.10.09

Gran noche de Metal la vivida en R&C. Desde la elección de los teloneros, pasando por la del setlist y los invitados, hasta la ejecución de un ‘The basis of trancetherapy’ que sonará, mucho, por bastante tiempo. Arrancaron los primeros aplausos unos We All Fall que se fueron haciendo grandes por momentos a medida que la sala se iba llenando. Continuaron Distance, un grupo a tener muy en cuenta, que con tiempos muy bien dosificados de Thrash, Metalcore e incluso con momentos de ritmos pesados, calentaron el ambiente como pocos podrían haberlo hecho. Y llegó el plato fuerte: InnTrance ya no sorprende que sobrepasen las expectativas, pero no dejan de mostrar, concierto a concierto, que no hay dos iguales. Comenzaron con una sala que se iría entregando a medida que la actuación avanzaba, con el tema de su primer videoclip, ‘Secret alibi’, gozando de un buen sonido desde el primer momento. Mostraron su tarjeta de visita en la que, muy claramente, podía leerse “hoy vamos a dar cera… y de la buena”. Con el segundo tema de la noche, ‘Human sickness’, llegaron las primeras muestras de la versatilidad de que hacen gala los cuatro músicos. Y es que durante todo el concierto pudimos ver a un Kiko Hagall cuya evolución con los guturales se me antoja, cuanto menos, asombrosa, sin dejar de lado los líricos o su faceta de frontman. Disfrutamos de cómo Dani (bajista) se crece e interactúa más con el público cuando a él mismo se le nota disfrutar sobre el escenario. Vimos a un Nacho (batería) muy seguro de sí mismo, cuyo grado de concentración me pareció, si cabe, aún más elevado que de costumbre. Y los que aún no le hubieran visto, seguro que descubrieron en Mike Bárez a un enorme guitarrista, con una presencia en el escenario apabullante, haciendo coros, animando al respetable… Además del consiguiente repaso que InnTrance dio a temas de su disco, obsequiaron a la audiencia con sorpresas en forma de versiones e invitados. De entre estos últimos, el más aclamado fue sin duda Tete Novoa quien junto a Kiko entonó un ‘My curse’ de Killswitch Engage de forma magistral, dejando a más de uno con la boca abierta. Además, ‘You oughta know’ (Alanis Morissette), ‘Ace of spades’ y ‘Refuse/Resist’ completaron el apartado de versiones. Si ante el videoclip de ‘Bullets’ los comentarios fueron “no sabía que esto se hiciera en España”, tras un directo de InnTrance, ese mismo comentario se pudo oír unas cuantas veces. ¿Se puede pedir más de una banda en su presentación?

Juan Trimiño

ARKGABRIEL

Madrid – Club Oasis – 18.10.09

Arkgabriel y su Heavy con tintes épicos y thrasers nos levantó del sofá el día sagrado: el domingo. El grupo jugaba en casa, en su barrio, en Aluche. Y se notó porque más de un centenar de seguidores le aclamó durante un concierto breve pero intenso y sabroso en un marco muy especial, un club sui géneris.

El recital constó de ocho temas propios que irán incluidos en su primer disco, el cual preparan para su salida en primavera. ‘Dentro de mí’, ‘Último error’, ‘Senderos’, ‘Sombras’ y la lenta ‘Con nombre de mujer’ dejaron claras las excelencias de la voz de Juanky Álvarez, al que –sorpresa- conocíamos como batería de La Orden del Kaos, pero que se defiende de maravilla como frontman. Aquí quien se luce tras los tambores es Tito López; él y José R. Morales (bajista) montan una contundente y rotunda base.

Juanky se retira un momento y el grupo nos demuestra lo cohesionado que está interpretando ‘Whiplash’ de Metallica, y es que el cuarteto de instrumentistas llevaba tiempo haciendo versiones antes de crear esta banda, se conocen y se nota. Los guitarristas Danny de Don Pablos e Iván Arroyo se lucen, el segundo también con la voz haciendo de Hetfield en esta versión. Más aplausos y ánimos por parte de la concurrencia y la terna final la conforman ‘Rencor’, ‘Maldición’ (“¡Abuelo, que no te enteras ni con micro!”) y ‘Una apuesta más’. La que hacemos con los ojos cerrados por Arkgabriel.

Jon Marin

FESTIVAL AÚPA LUMBREIRAS

Tobarra (Albacete) – Recinto La Granja - 25 y 26 de septiembre de 2009

Este año el cartel del Lumbreiras pintaba bien. El llamado “festival de la resistencia” hizo honor a su nombre, llevando a grupos de la talla de Lendakaris Muertos, Berri Txarrak o S.A. Dividido en dos días, hubo tres escenarios -dos grandes y uno pequeño-.

El festival empezaba movidito: A las tres de la tarde del viernes 25 descargaban Discípulos de Otilia, que tienen una fuerza arrolladora, y Puerta 104. Los catalanes dieron un concierto aceptable, a pesar del sonido no perfecto que mantuvo el escenario pequeño durante todo el evento. Y es que, situados a la misma altura los tres, y todos apuntando su sonido para el mismo lado, era una verdadera locura la mezcla de sonidos si no estabas justamente frente a unos u otro.

Por los escenarios “Aúpa Lumbreiras” y “Tobarra” (grandes) fueron desfilando grupos de la talla de The Kluba, con canciones ideales para bailar, o los italianos Talco. Mientras en el pequeño grupos como Surfacce o La Taberna de Moe demostraban que, a pesar de gozar de menos vatios, tienen mucha proyección encima de un escenario. Los vascos Berri Txarrak y El Último Ke Zierre demostraron que son resistentes, como el Metal y Punk que se marcaron. También Trashtucada y Kop. La sorpresa venía con un grupo que está despuntando en el panorama estatal: los catalanes Lilith, con su frontwoman Agnes a la cabeza, dieron uno de los mejores shows de todo el macroconcierto a pesar de lo hablado del sonido del escenario pequeño. Desde Pucela, 6eiskafés hicieron lo que saben, hacer bailar a la gente con su Ska, e Iratxo y Sensa Yuma hicieron lo propio. Evaristo con sus Gatillazo demostró que siempre tendrá la misma fuerza, toque con quien toque. A las doce menos veinte de la noche comenzaron los primeros guiris del festival, The Damned hicieron un despliegue de potencia asombrando y haciendo las delicias de la inmensa mayoría. Los de Marras, Desera y Paralelo 69 cerraban la noche en el escenario minoritario mientras que en los grandes Def Con Dos hacían méritos para ser el bombazo del festival con su Metal Rap, y Porretas, como siempre, tocaron su Rock & Roll cervecero. El honor de cerrar la primera jornada correspondió a los sevillanos Narco; despliegue de furia de sus dos voces acusadoras y un estilo, como siempre, muy Hardcore.

El segundo día, sábado 26, fue igual o incluso mejor que el primero. Comenzó el cantautor Manolo Kabezabolo, esta vez con su Bolobanda, despertando de su tienda de campaña a los más rezagados. Guerrilla 77 y El Cuarto Verde dieron el pistoletazo de salida en el escenario pequeño. Envidia Kotxina y otros guiris, Broilers, también dieron la campanada. Habeas Corpus, una apisonadora encima del escenario, dejó paso a La Pulquería, Piperrak y Parabellum. Música punki para los punkis, todos triunfaban por tanto. Mientras, en el otro escenario dos grupos que están empezando habían dejado claro que están para quedarse: Sonora y Mal Abuso. Luego, Sujeto K y el grupo revelación Discordia, con ‘El filo de la lengua’, hicieron levantar los canticos del público del escenario pequeño. Luter sigue demostrando que tiene el mismo tirón que siempre. La Banda del Destierro, donde toca la guitarra nuestro compañero David Carabias, dejaron claro que `Madrid ya no huele a R'n'R'´ pero que tienen cojones para reivindicarlo. Boikot dio un conciertazo para no olvidar, igual que Segismundo Toxicómano, quienes dejaron el telón preparado para que en el escenario de al lado Los Suaves descargaran como ellos lo saben hacer, con Yosi susurrando sus canciones, pero dejando hacer el resto al público. Mala Reputación, La Gossa Sorda y Transfer (una de las bandas favoritas para estos redactores) siguieron dando caña en el mini-escenario. Luego otros dos bombazos en los grandes: los alemanes Die Toten Hosen -descarga brutal- y los sevillanos Reincidentes con lo mismo bueno de siempre. Konsumo Respeto o San Blas Posse dejaron claro que aún hay gente que prefiere lo pequeño, pero de calidad, a lo grande. Soziedad Alkohólika esta vez no tuvo censura, una de las mejores descargas y con más público del festival, y allanaron el camino para El Noi del Sucre, que esta vez no quemó nada. Distorsión cerró el Aúpa en el escenario grande y Proyecto Jipi lo hizo en el pequeño, también dio un recital de los de aúpa.

El camarero que nos servía el buen güisqui sujeta a nuestra mascota del Lumbeiras’09: Paquirrín.

Esto es lo que dio de sí el Aúpa Lumbreiras, uno de los mejores festivales del año. De hecho, diríamos que el mejor. Tobarra ya figura en el mapa, y figura gracias a la cantidad de culturas musicales que se dieron cita en esta localidad de Albacete. ¡Aúpa Lumbreiras! ¡Aúpa el festival de la resistencia!

Texto: Fran Molero y M.C. Serrano

Fotos: Cihuatl Zúñiga

Los inteligentes viajeros del bus de Los+Mejores.

FESTIVAL ESPIGA ROCK

Azuqueca de Henares (Guadalajara) – Recinto ferial – 26.09.09

Buen festival con dos grupos de la localidad: Mad Drivers y Gárgolas, y tres veteranos –unos más que otros- de los escenarios patrios: Lujuria, Warcry y Asfalto.

Comenzaron rompiendo el hielo Mad Drivers con ritmos basados en el Rock de los setenta, recordando a nombres insignes como Rose Tattoo o Johnny Winter. Aunque el sonido no fue todo lo bueno que se esperaba, hay que decir en su defensa que lo dieron todo en el escenario y consiguiendo caldear el interior de la carpa (semidesierta, por otra parte) ofreciendo una buena primera actuación de este festival. Y es que siempre es difícil ser el primer grupo en tocar y más si no eres muy conocido. Ganarse al público puede ser complicado (aunque tocaban en casa) y más si éste es escaso. Los seguiré para ver cómo evolucionan.

Después de un descanso de aproximadamente diez minutos, aparecieron sobre las tablas Gárgolas. Tras una intro dieron paso a su Rock con raíces ochenteras pero con ganas y juventud. Aunque no me entusiasmaron especialmente, tuvieron el apoyo de parte del público asistente, quien les jaleaba en todas las canciones a pesar de que el sonido no les acompañaba, retumbando en la carpa y distorsionando tanto voz como guitarras. Una pena.

No obstante, los chicos de Gárgolas se retiraron entre los vítores de sus allegados.

Una vez acabada la actuación de los grupos locales, la carpa se empezó a llenar de gente que tomaba posiciones para poder disfrutar de los tres cabezas de cartel. Tras una breve pausa, se dio paso a la actuación de Lujuria y su Heavy Metal cachondo, combativo y siempre fiel a sí mismo, todo un espectáculo en directo. A lo largo de la actuación, Óscar Sancho, líder y vocalista de la banda, demostró ser la piedra angular en la que se sustenta ésta, con un show potente y cargado de mala leche (sus dedicatorias, entre canción y canción, a nuestras autoridades estatales, eclesiásticas y al mundo de la moda musical no tuvieron precio). No hay que olvidar, sin embargo, sus muestras de solidaridad y apoyo hacia las bandas noveles, pidiendo al público que se abra a nuevos grupos para mantener la sangre del Rock joven y fresca. Con esta premisa, mandó un saludo especial a Mad Drivers y a Gárgolas y dio paso a un dúo con Charly, cantante de Barbarroja, con el que interpretaron ‘Corazón de Heavy Metal’. En la actuación salieron a relucir joyas del grupo tales como ‘Licantrofilia’, ‘Joda a quien joda’ (dedicada a los que critican el mundo del Metal), ‘Sin parar de pecar’, ‘Goliardos’ o ‘Viejo rockero’. Además del show de Óscar, se pudo apreciar la capacidad y el sonido en directo del conjunto de la banda, la cual demostró su veteranía y capacidad de coordinación entre ellos. Una actuación realmente buena, a la altura.

Tras más de media hora de espera, Warcry irrumpió en directo con Metal épico pero melódico. Es una las bandas de Metal en castellano mejor valoradas y potentes del panorama actual y en este festival volvieron a demostrar su poder y dominio a los asistentes, que ya habían llenado la carpa, y también entusiasmaron a los que no pudieron o quisieron entrar pero sí escucharon desde el exterior. Abrieron con ‘Revolución’ y se dedicaron a deleitarnos con todos sus grandes temas, sabiamente escogidos y ofrecidos a un público entusiasmado con su sonido y potencia.

Canciones ya convertidas en clásicos por los fans de la banda: ‘El guardián de Troya’, ‘La vieja guardia’ (la muchedumbre coreografiaba la letra), ‘Alejandro’, ‘Nuevo mundo’, ‘Hoy gano yo’, etc. Da igual qué canción tocara, que siempre encontraba coro en el público. Y es que las letras de Warcry desprenden una emotividad difícil de encontrar en otras bandas nacionales, que cala en el público, haciendo que te unas a la canción. Todo lo referente a la actuación, al ánimo, a la pasión de los Warcry en este festival, está de más. Tocaron de manera excelente, con riffs de guitarra potentes y bien trabajados que, junto con la voz también potente y clara de Víctor, hacían las delicias de todo aquel que hubiera acudido a esta cita con el Metal patrio. Aquel que se lo perdió siendo seguidor de la banda, ha perdido una actuación memorable y más que compensada por el precio de la entrada y del desplazamiento (como era nuestro caso). Warcry están en lo más alto de la escena metalera española y, en este festival, demostraron que permanecerán ahí durante mucho tiempo.

Por último, Asfalto, que fueron muy esperados debido a su retorno a los escenarios en los últimos meses tras un largo descanso. A pesar de la arrasadora actuación de Warcry y de que Asfalto no se puede encasillar dentro del género Heavy Metal, mucha gente aguardó y animó durante la actuación de la longeva banda, la cual no defraudó lo más mínimo cantando temas ya conocidos por nuestros padres en su juventud pero que se han mantenido en la memoria con el paso del tiempo. La actuación de Castejón y compañía fue un reencuentro con una música y una época pasada, con un concepto de música hecha por autor y de sentimiento personal, alejada de la comercialidad feroz que nos abruma hoy en día. Las melancólicas y dulces letras de ‘Rocinante’, las imprescindibles ‘Días de escuela’, ‘Capitán Trueno’ o ‘Ser urbano’ resonaron en las paredes de la carpa del recinto ferial, llevándonos a un mundo de ensueño y enlazando a dos (¿o eran tres?) generaciones de roqueros en un mismo recinto.

Agrada ver que, con grupos clásicos y nuevas generaciones, se mantiene la pasión por la música que les une.

En resumen, un festival memorable y una cita obligatoria para todos los amantes del buen Rock en castellano. La organización, así como el eficiente servicio en barra y de sonido, fueron impecables y merecen una felicitación aparte. Espero que el año que viene se celebre otro Espiga Rock, con tanto nivel y a tan buen precio como este.

Texto y fotos: Ricardo Bayón y Virginia Sánchez

 
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