Pinada de San Blas - San Javier (Murcia) – 12, 13 y 14 de agosto de 2010
Los Barones de toda la vida Vs Obús
Ya van cinco años del festival Leyendas del Rock y por los dos escenarios del recinto desfilaron en tres días grupos consagrados y no tanto. Mucha asistencia de público, sobre todo en los momentos finales de cada jornada, en los que bandas como Medina Azahara, Obús o Barón Rojo daban el toque de atención de que siguen vivos.
El viernes, mientras acababa la actuación de Panzer, empezó a caer una tromba de agua que no se recuerda en mucho tiempo. Así que la organización, en una noche, acopló a los grupos que pudo para que tocaran el sábado, acortando los horarios de actuación de todos excepto la de los ingleses Tygers Of Pang Tang, a los que respetaron el suyo.
Buena actuación, como siempre, de los madrileños Exkissitos, recordándonos en todo momento a una gloria del Rock como Kiss. Mucha expectación para ver a Saurom o a los segovianos Lujuria, a pesar de su hora de concierto, ya que los pasaron a la primera hora del sábado (algo antes de las 13 h.). Sorprendieron grupos como Cuatro Gatos, Uzzhuaïa o Angelus Apatrida, que entraron en el cartel sustituyendo a Picture.
ÓSCAR (LUJURIA) SOBRE LA MASA foto: Fran Molero
La baja, ante la definitiva separación, de los gaditanos Huma (desde aquí desearles mucha suerte) nos trajo a la mejor banda de versiones que he visto del fallecido Ronie James Dio en todas sus etapas: Rainbow in the Black.
Como siempre, los cordobeses Medina Azahara gustaron al personal, dando una exhibición con sus mejores temas. Buen directo también tanto de Saratoga como de Leo 037. José Carlos Molina y Judith Mateo estuvieron a la altura de las circunstancias cerrando el festival, como se merecía, con música Celta y Folk y con mucha fiesta.
En resumidas cuentas, buen festival musicalmente hablando, y en lo que se refiere a la organización, se puede decir lo mismo. El Leyendas es eso ya: una leyenda consagrada dentro del marco de los festivales veraniegos.
Fran Molero
Qué ilusión. Nunca me habían rescatado de una catástrofe natural y esa iba a ser mi gran oportunidad. En efecto, yo fui uno de los 150 privilegiados que pasaron la noche del sábado en un polideportivo de San Javier al que llevaron tres autobuses de ‘heavies’ al baño María. Ya me esperaba barritas energéticas, mantas recién sacadas de sus fundas de plástico y bellas estudiantes de psicología especializadas en Metal Extremo y glorias Hard de los ochenta. Lo que me encontré no fue exactamente eso, sino un montón de aguerridos “tachueleros” durmiendo como bebecitos en el nido. Viva la fraternidad metálica y la madre que nos parió. Ni un sólo ronquido en cinco benditas horas de sueño, tras la agitada noche en la que el Leyendas generó su propia leyenda.
Justo cuando el grupo de Carlos Pina daba final a su concierto, una tímida lluvia había empezado a caer sobre el cielo de Santiago de la Ribera. ¿Pero cómo?, ¡si hasta ese momento era una pedanía de San Javier envuelta en una nube de polvo como la del ViñaRock! Los finlandeses Korpiklaani se quedaron de piedra cuando vieron que el chaparrón se convertía en tormenta, y que la tormenta se convertía en huracán “de-los-que-dan-miedo”. Como la luz se fue, el “pánico” se adueñó de la única carpa-refugio: “alcohol, alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos y el resultado nos da igual”, “¡barra libre, barra libre!”, “oé, oé, oé, oé”.
En efecto amigos, tan extraño como escuchar a Leo hacer versiones de La Frontera (‘El límite’) y ¡Álex y Cristina! (‘Chas y aparezco a tu lado’), pero mucho más divertido.
Atrás quedaba una segunda sesión de conciertos que se prometía histórica. Nos quedamos sin ver a Lizzy Borden y Muro -¡maldición!-, pero Lujuria, Warcry y Obús sí actuaron al día siguiente, en un apaño de cartel digno de un festival de una sola jornada.
exKISSitos AL FINAL DEL SHOW foto: Fran Molero
La cosa había comenzado el jueves de la mano de Oker, Steel Horse, Barbarroja, Leyenda y Niobeth, cinco litros de sangre joven como la que cantaron Sobredosis el viernes. A media tarde se inició una de las mejores veladas clásicas que recordamos: homenaje a Dio con Rainbow In The Black en sustitución de Huma / la oportunidad única de escuchar a los heroicos catalanes Lone Star / Jero y su nueva aventura de Santelmo / Stimula cantando los temas de Evo para sus fanáticos en España y Ecuador / The Storm dándole un punto mágico a la noche / los siempre precisos Medina Azahara y el café, copa y puro de los “glamurosos” Exkissitos y los locales Nudo. Jornada gratuita y mucho público de la comarca con ganas de vivir su noche rockera.
El agitado viernes fue testigo de la espantada de Picture -sustituidos por unos Angelus Apatrida en estado de gracia- y de la sorpresa de sobremesa que supuso la respuesta recibida por Cuatro Gatos y Beethoven R. Bastante gente para ver a las dos bandas madrileñas, que otro año se merecen una mejor ubicación en el horario. Manzano salió de la cámara frigorífica en la que ha estado el último cuarto de siglo y cantó igual de bien que ha conservado su melena.
Marta (L+M) con "el jefe" del Leyendas, Marcos Rubio
Tras el paréntesis del medio metro de barro, Óscar Sancho abrió el escenario del sábado mientras llamaba a gritos a los perezosos del camping. Las puertas se abrieron cuando empezaba a cantar su versión de ‘La fuerza del Rock’, de Goliath. Fue emocionante; no, fue precioso…, sí, esa es la palabra. Decenas de adolescentes corrieron a encontrarse con “papá” Sancho. El cartel se retomó sin Handful of Rain, pero sí con el resto de los anunciados: Uzzhuaïa, Atlas, Centinela, Badana, Saurom, Leize y la aparición siempre gozosa de Easy Rider. Capítulo aparte para Topo y los británicos Tygers of Pan Tang, dos formaciones veteranas que no se dejaron comer el terreno por sus hijos o sobrinos. Tremenda patada en el culo para los idiotas que usan la palabra “viejuno”.
La traca final fue una auténtica “batalla de bandas” producto de las circunstancias, que dudamos que los músicos implicados hubieran aceptado de antemano. Saratoga, Los Suaves, la reunión de los cuatro Barón Rojo originales y justo a continuación sus enemigos íntimos Obús, tras el “pique” vivido con los hermanos De Castro en el pasado Derrame Rock. Sólo faltaba uno de la cuadrilla: José Carlos Molina, felizmente “domesticado” por la dulce presencia de Judith Mateo. Fue un perfecto ‘happy end’ de música Celta y flauta rockera. Nos pusimos a jugar a las sillas con unos desconocidos y brindamos con ellos por un fin de semana inolvidable. Sniff… (por favor, música emotiva de fondo para este final de sincera emoción).
Leonardo Cebrián Sanz
Dos elementos fundamentales para el equipode Los+Mejores
en los 'festis': la 'birra' y el limón
Los abajo firmantes no pudimos estar presentes el jueves, primera jornada del festival que se nos antoja más simpático, querido, agradable y encantador de cuantos se celebran en España, pero por lo que nos cuentan nuestros compañeros madrugadores y algún que otro leyendero de a pie al que preguntamos, vamos a empezar a conceder medallas:
Steel Horse estuvieron inmensos -esto sí que es buen Heavy Metal- a pesar de que el equipo de sonido general no quería acabar de arrancar a esas tempranas horas. Barbarroja, con el mismo problema encima, lo dieron todo. A Leyenda les sonrió la suerte y pudieron tocar sin problemas de técnica; se lo merecía esta gran banda luchadora donde las haya. Rainbow in the Black encandilaron con las versiones de la carrera del añorado Dio; hay coincidencia general en que estuvieron de maravilla. The Storm dieron una lección de sabiduría y experiencia. Medina Azahara cumplieron y ya, o sea, lo habitual, y el concierto de exKISSitos fue una fiesta para todo el público y un regalazo para los amantes de Kiss. Se convirtieron, además, en el mejor y mayor espectáculo de todo el festival, pues cada dos canciones había petardazos y fuegos de artificio. Muy divertidos.
El viernes, con el sol apretando, empezaron Cuatro Gatos y Beethoven R., dos grupos que merecían estar mejor situados en el cartel por su profesionalidad y lo bien que lo hacen siempre sobre el escenario; esta vez no hubo excepción y también hay que mencionarlos entre Los+Mejores. Picture decidieron no aparecer por allí y los sustituyeron Angelus Apatrida, que tampoco es que sea muy de nuestro gusto. Panzer nos aburre, pero tocaron y pasa lo que pasa: empezó a lloviznar, a llover, a diluviar… y hasta mañana, amigos.
Chuches heavies para los+pequeños en el puesto deRock And Roll Children
Comprando tiques, que la bebida no es cara en el Leyendas
La organización se movió lo mejor que pudo a contrarreloj (un aplauso para ellos) y se llevó a los que estaban acampados a un polideportivo. En el recinto metieron camiones de gravilla para tapar ¿charcos o piscinas? No sabemos cómo se las ingeniaron los técnicos para salvar el equipo de sonido (otro aplauso) y se reubicó en el cartel del sábado a todo el que quisiera o pudiese tocar en esa jornada. De este modo, nos quedamos sin Korpiklaani, Lizzy Borden y Muro (una lástima, sobre todo por los dos últimos).
El sábado nos encontramos en taquilla fotocopias de los nuevos y remozados horarios (más aplausos para Sufriendo & Gozando). Abrió Lujuria bajo un sol de aúpa, Centinela dieron un gran show y lo de Easy Rider fue de chapeau, grupazo y conciertazo que encandiló a todo el mundo. ¿Por qué no seguís, amigos? Los británicos clásicos Tygers of Pan Tang demostraron que el que tuvo, retuvo; muy bien. Warcry decepcionaron. Lo de Los Suaves es lo de siempre, ni fu ni fa. Lo mejor estaba por venir y se convirtió en algo histórico: Los auténticos Barón Rojo, y Obús a continuación y en el escenario paralelo. Con Sherpa, Baron Rojo es otro grupo, se hace mucho más ameno que la versión de los De Castro y vuelve a tomar toda la grandeza de antaño; su voz y su presencia se hacen imprescindibles en casi todos los clásicos. Precioso concierto, para recordar. ¡Ah! y Hermes… bueno, está ahí porque tiene que estar. Obús salió a comérselo todo, a demostrar que antes, hoy y después quieren estar en paralelo al Barón, ni más ni menos. Derrocharon fuerza, energía, buen rollo… y se comieron al público. Los cuatro músicos, encabezados por un Fortu arrasador, estuvieron de órdago. Otro conciertazo con mayúsculas. A José Carlos Molina le tocó bailar con la más fea, que no es Judith Mateo sino la hora de cierre del festival y salir detrás de las dos apisonadoras de las que acabamos de escribir. Con todo, su rollito Folk fue un buen carpetazo a un festival que –para qué buscar palabras bonitas de diccionario- fue cojonudo en todos sus aspectos.
Nos tomamos el concierto de Iron Maiden como una excursión de colegiales. Salimos temprano desde Vallecas –barrio rockero por excelencia-, desde el mismo campo del Rayo, y la fiesta comenzó en el bus gracias a la estupenda gente que en él nos acompañó (castizos pero también amigos de Aranda, Almería, Tenerife e incluso Bolivia). La foto se la merecen nuestros viajeros más que nunca (buscad en ella y encontraréis a algún famoso).
La ciudad del Turia estaba bonita, calurosa, pegajosa y llena de heavies. Daba gusto pasear por la playa y comprobar que todos los restaurantes del paseo marítimo estaban repletos de gente de nuestro rollo. La paella, muy rica; los chupitos, también. Más nos agradó tomar las copas de calentamiento en la zona pija, junto al puerto deportivo, al lado del bonito recinto donde tendría lugar el concierto, y hacernos los reyes de garitos “súper guays” donde nunca antes y pocas veces más creo que han sonado o sonarán notas heavies. Pedir a camareros engominados y repeinados o a nenas con Lacoste, gusta. Pagar a sus precios ya hace menos gracia. Pero sí conseguir el mayor “miembro” del concierto; ¡hasta dentro con él!
Con nosotros viajan todo tipo de personajes
Edguy comienza a tocar demasiado pronto, a pleno sol, los alemanes luchan contra la adversidad y un soso telón negro que parece dejarles poco escenario y que sirve para tapar el montaje de los reyes del día. Sin embargo, los veo más entregados que en anteriores ocasiones y Tobias Sammet no falla tanto con su voz, es más, sale bien parado en líneas generales. Los hay fanáticos y se hacen notar mientras corean sus estribillos. No en vano, su estilo es proclive a ello más que ninguno.
La mascota del viaje: Silvercito
La cosa va rápida e Iron Maiden empieza a tocar antes de lo que preveíamos. Nos ha dado tiempo a pedir varios minis de cerveza y nos parecen caros: 8 euros (¿por qué no a cinco como, por ejemplo, en el recién vivido festival Leyendas del Rock?)
Una aclaración imprescindible: Quien machaca las teclas a toda prisa, pues este número debe cerrarse ya, es fanático de la carrera de los Maiden de los ochenta, mucho menos de su producción de los noventa y lo hecho desde el año 2000 a hoy, claramente, me la trae floja. Así que nadie se extrañe si me quejo de un concierto en el que escucho, una tras otra, ‘The wicker man’, ‘Ghost of the navigator’, ‘Dance of death’, ‘These colours don’t run’, ‘Blood brothers’ (dedicada a Ronnie J. Dio; buen detalle), la nueva ‘El Dorado’… En fin, un coñazo de concierto por parte de los rebautizados por alguno de nuestros golfos viajeros: El grupo de los Dickinson, o algo así.
Me quise animar cuando, como tercer tema, sonó ‘Wrathchild’ pero veía poco del escenario y tenía que recurrir a la tele, o sea, las pantallas –pienso que debería haber estado más alto para una mejor visibilidad de las 22.000 personas que acudimos, según dijo el propio Bruce-, el cantante creo que llegó a este final de gira muy bajo de forma, le escuché cantar menos y peor que en cualquier otra de las diez ocasiones que he debido ver a estos monstruos (bueno, igual son nueve), y el sonido, en general, tampoco llegaba bien a todas partes. ¡Joder!, son millonarios, los seguidores han pagado 66 euros o más por verlos ¿y de verdad eso es lo que se le saca a los 150.000 vatios anunciados? ¡Amos, anda!, que decimos por aquí el centro. En fin, que aquello era un “sin-vivir”, que soltaba mi amigo Kike mientras cruzaba los chiringuitos por medio, y sólo consigo animarme un poquito con las resultonas en directo ‘No more lies’ y ‘Fear of the dark’ más el clásico ‘Iron Maiden’. Aquí sale por fin un Eddie nuevo, espacial, con guitarrita, que tampoco es para tirar cohetes. Lo mismo digo del montaje, aunque quizá la experiencia haga que ya nada te sorprenda (mea culpa).
El bis no podía fallarnos: ‘The number of the beast’, ‘Hallowed be Thy name’ y ‘Running free’. Algo es algo porque, para más inri, esperábamos alguna gracieta, algo diferente, algo pequeñito (uo-uo-uooo) de lo que suelen hacer los músicos o su equipo cuando acaban gira; pero no, nada, están ya mayores para putaditas o vaciladas sobre el escenario.
Por último, señalar que no ofrecemos fotos de los grupos porque no nos concedieron pase de fotógrafo y que tampoco había una zona especial, más cercana al escenario, para los redactores. Quién sabe si, de haberlo visto/ escuchado a menos distancia, esta crónica hubiese sido diferente.
Vuelta a casa. Por lo menos, seguimos riendo gracias a los compañeros de viaje y a alguno le quedan fuerzas para contar lo vivido mientras apura la penúltima en la sala Excalibur; sí, ya en Madrid.
Jueves noche, agosto, Madrid... ¡qué mejor opción que disfrutar de un festival de música! Así lo hicimos el pasado día 5: "Queens of the night", ya el nombre prometía ofrecer una buena velada y no nos defraudó. Nos reunimos en la sala Excalibur para disfrutar de tres bandas con la característica común de que en todas la voz principal era femenina.
El primer grupo de la noche, Secret Signs, no se hicieron de rogar comenzando pocos minutos pasadas las 21 h. Esta banda de Metal-Gótico madrileña que lleva en activo desde 2004 y ha tocado junto a innumerables grupos, entre ellos Theater Of Tragedy, derrochó energía durante toda su actuación. Melodías pegadizas, riffs potentes acompañados de una bellísima voz llena de fuerza, muy buen rollo en el escenario, etc. En fin, ingredientes que convencieron a todos los que nos encontrábamos allí de que van a dar que hablar, ¡y si no, tiempo al tiempo!
Unos pocos minutos después comenzaron los hardrockerosPort Jackson. Durante todo el concierto no dejaron de moverse por el escenario, animando a todos los asistentes y demostrando ser un grupo con tablas que lo da todo en directo. Sentimiento y calidad musical combinados dieron como resultado una grandísima actuación en este festival que, poco a poco, iba llegando a su final a pesar de los deseos de los asistentes.
Como broche a esta gran noche, los italianos Regardless Of Me salieron a deleitarnos con canciones cargadas de expresividad. A pesar de que la voz de Pamela se escuchaba en ocasiones con dificultad, no fue un problema para que demostrasen todo su potencial. Una mezcla de fuerza y toques oscuros que sin duda no dejan indiferente a quien les escucha.
Y así terminaba el “Queens of the night”, un festival que esperamos tenga más entregas y nos siga haciendo pasar tan buenas noches.
Carabaña (Madrid) – Parque de la Estación – 17.07.10
Año de crisis, año difícil para mantener en pie un festival de primera en una localidad de poco más de mil habitantes. Los responsables nos comentaron que llegar a esta octava edición había sido el reto más difícil desde que el Carabaña Rock nació allá por el año 2003 y que, desde luego, había que agradecérselo en primer término a los grupos que esta vez conformaron el cartel. ¡Enhorabuena a la organización!, que no falten la novena, décima, etc. ediciones, y un aplauso para las cinco bandas que esta vez nos dieron horas y horas de buen Rock.
SAHARA
El encargado de presentar el festival fue, de nuevo, nuestro dire Jon Marin, siempre breve y sin enredarse ante el micro. A las 21 h. Sahara fue el primer grupo que pisó el escenario. Este sexteto madrileño, que mantiene la misma formación desde 2006, dio una lección de Hard Rock elegante y buen AOR. Tienen un disco editado (‘Sólo un segundo’) y de él desarrollaron seis de sus nueve temas: ‘Fue una noche’ y ‘Que no, que no’, que abrieron el repertorio, y ‘Dame más amor’, ‘Sólo un segundo’, ‘Celos’ y ‘Tal vez’ (la penúltima interpretada). Entre medias sonaron otras que suponemos son nuevas composiciones: ‘Otra más’, ‘Edén’, ‘Cállate’ y ‘Lo sé’. Lo que sé y sabemos es que fue un conciertazo y que estamos ante una gran banda que, además, animó la mitad de su show con una gran versión de ‘It’s my life’ de Bon Jovi y lo cerró con otra de AC/DC: ‘Highway to hell’. Una fiesta.
SIBILA
Tras casi una hora de concierto de Sahara, y como haría luego Viga, también les llegaron sesenta minutos a Sibila para volver a demostrar su buen estado de forma. Era el momento de satisfacer a los amantes del Heavy de toda la vida con una cantante, Begoña, que se comió el escenario. Desgranaron canciones de toda su carrera dando prioridad, como es lógico, a su último disco, ‘Fe, acero y corazón’. De éste pudimos disfrutar con ‘El siervo’ y ‘Sangre envenenada’, que fueron el pistoletazo de salida, ‘Tu cruel realidad’, ‘Maldito infiel’, ‘En las blusas’ (una canción cachondísima, en la onda de los grupos de Glam-Rock de los ochenta), ‘Donde está Dios’ (la balada más sentida y bonita que se ha hecho en años en el Rock español) y ‘Crisantemos’ (fuerte como pocas). A éstas añadieron cinco clásicos de sus conciertos: ‘El beso del traidor’, ‘El ángel caído’, ‘Pagarás’, ‘Sin alma’ y cerraron con su himno de mismo nombre que el grupo, ‘Sibila’. Otro triunfo más del cuarteto; pero eso ya lo sabíamos todos, nunca falla en directo.
VIGA foto: Elisabeth Vaz
Llegaba el turno de Viga y aquí la gran anécdota de la noche. Hace veintisiete años (sí, los que has leído, no me he equivocado) nos contó Chechu –guitarrista- que su grupo compartió escenario con Asfalto… hasta este día. Aquello sucedió en la sala En Vivo de Fuenlabrada, cuando Asfalto presentaba su disco ‘Cronophobia’, y el telonero elegido fue el querido grupo de las cuatro letras. Vamos al presente: No había visto todavía a Viga con su nueva formación y el cantante Isaak (al que se unen los admirables e incansables Chechu y Mariano, bajista, más Josete y Luis, a la otra guitarra y batería, respectivamente). ¡Y vaya si me convencieron! Este es el camino, señores (o chavales, ¡qué coño!), esperamos vuestro nuevo disco con ganas, que ya es hora. Y vamos al repertorio: Para comenzar nos trasladaron al año 2003 e interpretaron ‘Sin perdón’ (de su disco ‘Construyendo Rock&Roll’). De esta obra también cayó su famoso ‘Loco peligroso’ casi al final. Del CD ‘Con un par de ladrillos’ nos regalaron ‘Echar el resto’, ‘El suelo que pisamos’, ‘Rock&Roll festival’, ‘El precio de la razón’ y ‘Arañas de colores’. El cielo de Carabaña estaba satisfecho de R&R del bueno pero, por si había alguna queja, Viga aderezó su set list con tres versiones de Barón Rojo (‘Incomunicación’, ‘Con botas sucias’ y ‘Son como hormigas’) y el rotundo final lo ocupó esa cachondada que se inventaron hace un tiempo titulada ‘Llama a los Viga’, donde a la música de ‘Whole lotta Rosie’ (AC/DC) le metieron una letra sui géneris. ¡Que vivan los putos Viga!
ASFALTO
El grupo “grande” de este año era Asfalto. Salieron alrededor de la una de la noche y se marcaron un show impecable, profesional y de lujo. Recorrieron todas sus etapas y, además, incluyeron algunos temas que no habían tocado en sus últimos conciertos por tierras madrileñas. Arrancaron con ‘Déjalo así’, ‘Concierto fatal’, ‘Utopía suite’ hasta llegar a ‘Más que una intención’ que ya levantó bien al público. Tras ‘Desaparecido’, llegó la calma con ‘El hijo de Lindbergh’ antes de seguir con ‘La batalla’. ‘Días de escuela’ hizo que todos corearan, como es habitual, y el recital seguía su buen curso con ‘Halley’, ‘Nada, nadie, nunca’ y ‘Gente como tú’. ‘Rocinante’ volvió a emocionar a todos: el público local, los de la capital y los muchos de los pueblos de alrededor que siempre se acercan a disfrutar del Carabaña Rock. ¡Y todavía quedaba mucho más!: ‘Espera en el cielo’, ‘Prisionera enmarcada’, ‘Bufalo Vil’ y la encantadora ‘Es nuestro momento’. La traca final llegó con ‘La paz es verde’ (momento álgido), ‘Ser urbano’ y ‘Capitán Trueno’. Dudo que algún asistente se pudiera quejar, un concierto largo (no como hacen los guiris que os cobran 40 euros y os dejan con la miel en los labios) y plagado de grandes canciones.
exKISSitos
Como cierre de fiesta, este año contaron con la banda de versiones de Kiss: exKISSitos. Se anuncian como “la mejor de España” en cuanto a tributos de estas grandes estrellas y creo que pueden pasear con orgullo ese eslogan, pues lo hacen de maravilla. Dan perfectamente el pego con sus pinturas y trajes, el cantante es un clon de Paul Stanley que clava hasta sus últimos gestos y la mayoría de las interpretaciones están muy, muy conseguidas. Muchos de los que no teníamos pasta para ir a los conciertos de los auténticos Kiss (ni nos acreditó la promotora para cubrirlo), nos pudimos resarcir esta noche escuchando temas tan conocidos como ‘Detroit Rock City’ –con la cual saltaron exKISSitos al escenario-, ‘Deuce’, ‘Strutter’, ‘Heaven’s on fire’ (una de las dos que tocaron de la época sin maquillaje), ‘Love gun’, ‘I was made for lovin´ you’ (con la que la gente se volvió loca), ‘Black diamond’, ‘Lick it up’… Para los que conocen mejor toda su discografía –cosa difícil por extensa- hubo interpretaciones no tan típicas o más rebuscadas, según el caso, como ‘King of the night time world’, ‘Take me’, ‘Firehouse’, ‘Getaway’, ‘I stole your love’, ‘Is that you’… No faltaron los elementos pirotécnicos (más de uno se llevó algún susto) y un buen rollo genial tanto entre los músicos como entre los apasionados seguidores. Hubo un bis de tres temas con ‘Shout it out loud’, ‘Let me go R’N’R’, en la que el doble de Gene Simmons hace también su espectáculo de la sangre, y cerraron con… ¡bingo!: ‘Rock and Roll all nite’ y una lluvia de confeti. Divertidísimo concierto. Si tienes oportunidad de verlos, ni lo dudes.
Hard Rock Hell es un festival ya asentado que se realiza en tierras británicas. Sus organizadores han tenido la brillante idea de dar a conocer su nombre en España, preparando una semana repleta de eventos nada más y nada menos que en la enigmática y acogedora isla de Ibiza. Se trataba de escoger una población, en este caso San Antonio, y celebrar conciertos todas las noches durante siete días en diferentes salas de la localidad, todas muy cercanas entre sí. De este modo, les comimos el terreno un poquito a los amantes de la música Electrónica durante estas jornadas. La oferta era tentadora: por 240 euros tenías habitación de hotel toda la semana, acceso libre a todos los conciertos, además de otras actividades que os iremos detallando.
Dichos promotores tuvieron a bien tratarnos como creemos merecer (me encanta repetir: la única publicación gratuita de Rock española que lleva dieciocho años en la brecha) y nos invitaron a cubrir este gran acontecimiento. ¡Que aprendan otros que sólo tienen ojos para las revistas de quioscos y niñatos que ocupan su tiempo de ocio haciendo páginas web en las que les regalan los banners a los organizadores para así poder pasar gratis a sus conciertos! Un saludo y muchas gracias desde aquí a la gente de Hard Rock Hell y Chic Festivals, especialmente a Chris, Heidi y Fleur.
Cogimos un avión el 1 de junio por la tarde y aprovechamos la noche para ir tomando contacto con la maravillosa isla, San Antonio y, claro está, los locales donde se iban a celebrar los conciertos… y otros más.
Miércoles 2.- A las 14 h. estaba programado el ice breaker en la sala V. Esto era la presentación y bienvenida a todos los viajeros que habían llegado ávidos de sol, playa, juerga y Rock. La primera sorpresa: Un público mayoritariamente británico, algunos alemanes y muy pocos españoles. De modo que la charla y explicaciones de rigor se hicieron en inglés, idioma que estuvimos practicando durante toda la semana hasta para pedir los güisquis con que acompañábamos los conciertos. Con todos los asistentes con su pulsera puesta –la que daba acceso gratuito a los locales-, por la tarde hubo una fiesta de presentación en la sala Ground Zero, donde se pinchó buena tralla, y los primeros shows llegaron a partir de las 23 h. en la sala Hogans, un sitio acogedor donde aman el Rock y odianla música Dance. Actuaron 9xDead, unos galeses que hacen una especie de Punk Gótico; Lethargy, también de Gales y de los que el mismo Bruce Dickinson ha dicho que es una banda muy prometedora; Pig Iron, de Londres y haciendo un Rock poderoso con tintes de Blues y Country; los metálicos escoceses Attica Rage y Messor, la primera formación ibicenca invitada, que practica Death Metal melódico. Las notas dejaron de sonar casi a las cinco de la mañana pero la marcha no se acabó para nosotros hasta ver amancer… y la historia se repetería a lo largo de esta bonita aventura.
Jueves 3.- Las mañanas, mejor dicho: las tardes también se aprovechaban y visitamos muchas de las calas de ensueño que Ibiza tiene, disfrutamos de las inigualables puestas de sol y ¡a vestirse de rockero, que hay que ver más grupos en directo! En Hogans esa noche actuaron Deprevate (otros londinenses metálicos de buenas melodías) y Arthemis (banda italiana de Thrash). No eran las doce y la sesión en este garito había acabado, pero a las 00:15 h. comenzaba otro ataque de descargas en la sala Summun con Pig Iron de nuevo y Wolf –veteranos escandinavos de puro Heavy Metal-. La noche estaba caliente, pero las bandas venían de la más fría Europa. Siguieron Grand Magus, desde Suecia, y la velada acabó con el Folk-Death-Metal de los finlandeses Battlelore. Estábamos muertos y sólo habíamos vivido dos jornadas ibicencas de HRH.
Viernes 4.- De 14 a 17 h. hubo un acústico en otro local, Kanya (un hotel en realidad), al que no pudimos asistir. Los guiris ya han comido a esas horas, mas nosotros no queremos renunciar a la paella ¡y a nuestra hora!, o sea, las tres. Por lo que nos contaron algunos que sí estuvieron (en inglés, claro), fue precioso escuchar a los músicos de GMT, Attica Rage, Arthemis y Lethargy en este formato, tirando además de versiones. Este día actuaron en Hogans los ingleses Isolysis y otros locales de la isla: los alternativos Arma Sonora. En la salaV acontecieron las descargas de Spirytus -Metal moderno desde Nottingham-, GMT -la banda de Bernie Torme, John McCoy y Robin Guy- y Tysondog –más Heavy Rock británico-. Para los que tuvieron fuerza, el Rock siguió sonando en el equipo del local hasta las seis de la mañana.
Sábado 5.- Este día, en Summun, fue el turno de nuevo para 9xDead, Occultum Lapidem, Black y Death Metal fabricado en la isla; Attica Rage e Isolysis (otras dos bandas que repetían).
Domingo 6.- Las actividades del domingo comenzaron con una invitación a deleitarse con la puesta de sol en la cafetería del hotel Savannah, que está junto al famoso Café del Mar, mientras se escuchaba Rock Progresivo. Si queréis un consejo: Ni un sitio ni otro, hay que ver la caída del astro rey en Kumharas (Cala de Bou), es espectacular a la par que relajante. De diez a once y pico, en Hogans tocaron Hetzmek, otra banda de la isla que apuesta por lo más duro del Metal, y repitieron Lethargy. Luego en la sala V era el turno de ver a Arthemis, Alestorm, unos escoceses que dicen hacer Metal Pirata; Die Apokalyptischen Reiter (o DAR, como se les presentaba en el cartel), conocidos alemanes que Mezclan el Metal oscuro con músicas populares, y los thrashers británicos Evile. La noche, hasta las 6 h. y como ocurriría también al día siguiente, la cerraba pinchando el conocido DJ y periodista del Reino Unido, Krusher. Ya había amanecido cuando nos encontramos por la calle a Spike y Paul Guerin de The Quireboys regresando, como nosotros, al hotel. ¡Golfos, que tenéis que tocar dentro de unas horas!
Lunes 7.- A las 14 h. estaba programado un partido de fútbol que desconozco si se celebró o cómo quedó el resultado. A esas horas no está uno para carreritas habiendo tanto por ver en Ibiza y tanta arena junto al mar donde echar un sueñecito. Como en la jornada anterior, para los que cenan pronto, en Hogans volvieron a tocar Spirytus y Deprevate. Pero lo mejor del festival estaba por llegar en Summun: Tigertailz se presentaron con una nueva “miembra” en sus filas: la atractiva bajista Sarah Firebrand. Dieron un conciertazo de una hora con la sala repleta y más gente española que en otras jornadas (evidentemente, ibicencos que podían comprar la entrada para una sola velada, y esta era la más interesante). Los en su momento glammys galeses dedicaron ‘Heaven’ al fallecido Stuart Cable (batería de Stereophonics, al que se había encontrado muerto ese mismo día) y sonaron de maravilla con unos coros perfectos (incluso estuve buscando si salían de alguna máquina y no de sus gargantas). Un concierto sobresaliente que me gustó mucho más que el que dieron hace años en el festival Lorca Rock. Por supuesto, escuchamos y bailamos ‘Living without you’ y cerraron con su famoso ‘Love bomb baby’ y una versión de ‘Ace of spades’ de Motörhead. The Quireboys eran los siguientes, ¿superarían la nota de los galeses? Pues sí, un concierto de matrícula de honor, honesto y directo a la cara, un maravilloso aluvión de auténtico Rock & Roll con un Spike muy comunicativo con el público, dando muestras de buen humor de principio a final, y una banda entregada que sonó perfectamente. ¡Cuánta profesionalidad y buen hacer! Algunos temas de su último trabajo se mezclaron con los éxitos de siempre: ‘Hey you’, ‘7 O´clock’, etc. Una gozada ver a este tipo de bandas muy de cerca, en un local en cuya pista no creo que cupiesen más de doscientas personas. ¡Ah!, y Spike tuvo el detalle, cuando se dirigía al público, de decir Ibiza (muy bien pronunciado con “z”), no como otros que parecían estar en Londres. La noche se cerraría con otras dos conocidas bandas, al menos en el circuito de la pérfida Albión: Skindred, cuya mezcla de estilos, incluidas partes sampleadas -algo así como un cruce raro entre los primeros Faith No More con R.A.T.M. más unos Boikot ingleses, si existieran-, no me convenció pero sí volvía locos a sus paisanos, quienes no paraban de botar ante el escenario y unos músicos con pintas ridículas. Y, por último, Spit Like This, que están subiendo enteros día a día con su Sleazy cañero y buena actitud sobre las tablas. (Su maciza bajista, Vikki Spit, fue protagonista de nuestra sección “La+Mejor” hace unos años).
Martes 8.- Último día de playa, sol, cervezas, risas y Rock por doquier. A las 15 h. la organización nos invitaba a montar en karts, pero en lo que respecta a nosotros, podéis volver a aplicar aquí el comentario antes hecho sobre el partido de fútbol. Lo que no nos perdimos fue un viaje en barco por todas las calas cercanas a San Antonio que duró más de tres horas y que, vaso en mano, disfrutamos de lo lindo, incluida puesta de sol. ¿Has visto a esos pastilleros en algún reportaje de televisión haciendo lo mismo mientras se taladran el cerebro con el chumba-chumba? Pues imagínatelo con un barquito repleto de melenudos y, de fondo, la mejor música Rock y Metal pinchada por Krusher (uno de los grandes de los medios en el Reino Unido). Una experiencia preciosa. Del barco bajamos “finos” (¿el alcohol o los vaivenes del mar?) y esa noche el cartel se desarrollaba en Hogans con Spìt Like This, la banda ibicenca que bien conocéis los lectores de L+M: Dark Elf, más Arthemis y Attica Rage.
El miércoles 9 al mediodía, con un buen resacón y una sonrisa de oreja a oreja, pillábamos el avión de vuelta. Pero para los que no volasen hasta el día 10, había preparadas sendas jams con los músicos que quedasen vivos por Ibiza en Ground Zero y Hogans. Completito, completito. Antes de pasar página, haz la señal de los cuernos como Dio te enseñó y grita con nosotros: ¡Hard Rock Heeeeeeell!
Texto: Jon Marin
Fotos: Cihuatl Zúñiga, Marta M. Crisol y Fernando S. Pérez
Día tranquilo (hasta que empezó el concierto) y caluroso (más cuando comenzó).
Widowet abrió con mucha marcha, con su Rock potente de estilo especial y variadas influerncias. Guitarras explosivas y mucho ritmo en canciones como ‘Carpe diem’ y ‘Ciudad sin dios’. Hubo versión de Nirvana y acabaron con otra de Ramones: ‘Hey, ho, let’s go’.
Se cerró el telón, casi media hora de espera y salían las estrellas de la noche con un simpático Raúl (cantante y guitarrista). Rock potente y desgarrador ante un público fiel y abundante. Empezaron con ‘Tiempos de inquietud’ y sonaron estrenos de su último disco ‘Ante mí’ y también lo mejor de sus anteriores trabajos. Con ‘En movimiento’ la gente disfrutó botando mucho, como en ‘Héroes sin identidad’. Destacó la lenta ‘En la distancia’ (nuevo single y videoclip) con la colaboración de Tony (ex Sangre Azul). También hubo aparición de bailarinas sobre el escenario, disfrutamos de buenos juegos de luces y de otra colaboración: La de Patricia Tapia en ‘Tan sólo una oportunidad’, que formó parte del bis junto a ‘Asesinos’ y ‘Si no es por ti’.
A riesgo de recordaros al desaparecido del mundillo musical Esteban Pérez, quien siempre mencionaba a “su chica” a la hora de escribir un artículo sobre un concierto, voy a dar un repaso a media familia (oportuno para la ocasión y el señor Oñate sabe por qué) para ayudarme a contaros lo que vivimos en la presentación de su nuevo disco, ‘Crisis y castigo’.
Como me dijo mi chica, con una sala llena de “público adulto contemporáneo”, Miguel y su banda arrancaron con cuatro temas del tirón, sin palabrería de por medio: ‘No puedo esperar’, ‘La torre de papel’, ‘Guiándome’ y ‘La señorita Depresión’. El grupo funciona, domina el escenario y llega el primer momento álgido de la noche con ‘El bar de Katie’. El respetable participa y se divierte como era de esperar.
Mi hermana, que ha cambiado París por el show de Oñate por culpa de un volcán, no echa de menos los Campos Elíseos mientras disfruta en Vallecas de una voz que también entra en erupción y nos salpica de satisfacción, que no de cenizas. Para ‘El diablo sobre ruedas’, uno de los grandes aciertos de este segundo CD en solitario de Oñate, sube al escenario Guny (bajista, ex Asfalto). Tras ‘A medias’, llega otro de los recuerdos a su época en Asfalto: ‘Más que una intención’, interpretada con algo de más pausa, nos eriza los vellos. En la emocionante ‘Sombra y sol’ quien sube como invitado es Carlos Vidal (ha grabado cuatro de los temas del disco).
El batallador incansable del Rock español no reposa ni interpretando ‘El reposo del guerrero’ y cuando llega ‘Crisis’ –de lo más acertado que se ha escrito/ compuesto en los últimos años del Rock patrio- me apetece pedir otra copa más para brindar por tamaño espectáculo que estoy disfrutando, como el batería, Jesús Utande (bajista) y el fino, elegante e inseparable guitarrista de Miguel, Javier Bermejo; sus sonrisas les delatan. La bluesera ‘La llave’ hace que mi cuñado se acuerde de los primeros Whitesnake y me haga un comentario sobre Oñate: “El Coverdale español”. Esto funciona y alguien debería arriesgar para que esta banda haga una gira por todo el país.
Luis Rico (Los Caimanes) sube a tocar la armónica en ‘Adivinos’. La fiesta sigue: ‘Esa camarera’, ‘El astuto’ y ‘Contradicción’ rematan este delicioso pastel, cuya guinda, como es lógico, son los bises: La esperadísima y siempre recibida por todo lo alto ‘La paz es verde’ hace que hasta mi tío (de la quinta de Miguel y que tuvo que tragar que su sobrino la pinchara en el tocadiscos cinco veces al día en su momento) eche humo con sus palmas. Cierra el gran recital ‘Pura filosofía’. Pues ya está; con el título de la canción me han hecho el remate de la crónica.
Ahora que Asfalto han frenado un poco el ímpetu de esa agenda trepidante de conciertos que mantuvieron el año pasado a lo largo y ancho de la geografía española, perfumando la escena con las mejores esencias musicales que podamos imaginar, sus colegas Topo toman el testigo y nos prometen una primavera llena de dulces sensaciones, con guitarras como truenos (todos a bordo, que nadie abandone, en la nave hay sitio si tú quieres venir…) y esas letras que son puras endorfinas para nuestro cerebro. Asistimos una vez más al mágico aquelarre. “Tres minutos que pudieron más que quince años de educación”. Teloneados por los rocanroleros Kaboom, que presentaban su disco homónimo y desgranaron el repertorio a cuchillo. En la voz fuerte y aguardentosa de Marisol Cebrino, las canciones sonaban como si fueran cartuchos de dinamita: ‘Reina de corazones’, ‘Dámelo’, ‘Sobrevivir’, ‘Shakin’ on fire’ o ‘Triste jugador’ fueron algunos de los trallazos a quemarropa, antes de que asomara el portentoso ritual del “Cantante urbano” en la añorada y multicolor ‘Ciudad de músicos’: “juntos a bordo de sus guitarras, vienen volando Hendrix y Beethoven, enloquecidos pelos al viento, siempre cantando ritmo y Blues…”, que imaginamos en los ochenta cuando las calles rezumaban Rock’n’Roll. “Si todo pasó, si nada quedó, esta es tu eternidad…” No hace falta leer a Jean Paul Sartre para saber cuánto existencialismo late en las composiciones de este combo magistral. “Te propongo un nuevo viaje, me pregunto si quieres venir, ven ligero de equipaje, vuela más alto, hasta el fin…” En eso consisten, en definitiva, los conciertos de Topo, un viaje irrepetible rumbo a las estrellas, a nuestras ilusiones perdidas. Desde los primeros compases, todo fue pura magia, poderosa energía que nos llevó en volandas a lomos de corceles de seis cuerdas desbocados: ‘Cantante urbano’, ‘Ciudad de músicos’, ‘Ser urbano’, ‘Blues del dandy’, ‘El bosque’, ‘Todos a bordo’… se fueron sucediendo con precisión milimétrica, hasta flipar en ‘Colores’. Como ‘Quijotes eléctricos’, en medio de la ‘Marea negra’ que supone la crisis y la corrupción rampante, no es de extrañar que ‘Los chicos están mal’. Aunque José Luis Jiménez, con su sentido del humor habitual, se pregunta: “¿Cómo están los chicos? Los chicos están de puta madre… esta noche”. Abrazos entre la concurrencia y pequeñas interrogantes para un final de concierto exquisito: ‘Mis amigos, ¿dónde estarán?’ y ‘¿Qué es esta vida?’ pusieron broche de oro a una velada que tardaremos mucho en olvidar. ‘Después del concierto’, por ti estoy aquí, por ti se hará el Rock’n’Roll.